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Salón de Cuna

Antes de Comenzar:

Se recomienda que los maestros que van a ministrar y los apoyadores estén en el salón de clase o cunero para orar y que el Espíritu Santo sea el que los dirija.

El Cunero debe ser cómodo y confortable (en la medida de las posibilidades de la Congregación o Iglesia), donde los bebés puedan moverse libremente y que tengan posters, dibujos, ilustraciones de Jesús o temas bíblicos. Todo este material se procurará que esté a la altura de la vista de los bebés.

Es necesario que a cada niño se le dé una bienvenida cariñosa pero nada fingido, no olvidemos que los niños son muy perceptivos y reaccionan rápidamente a estímulos.

Desde que entran se les puede dar juguetes y empezar a convivir con ellos, tomando toda actitud como siendo parte de un juego. Ya que hayan llegado todos los niños y se haya atendido a aquellos que estaban llorando o tenían alguna necesidad, los pondremos sentados en el piso, o bien periqueras, o columpios, o porta bebés, o bien cargándolos algunas maestras, de manera que estén seguros y nos puedan poner atención.

Ya que los bebés estén cómodos, el maestro puede empezar a dar su clase con su material previamente organizado y material después de toda una semana de preparación (o inclusive hasta más. Se pueden cantar una o dos alabanzas alegres y una canción de adoración después de la clase que se sugiere que sea de 10 minutos aproximadamente. Si en algún momento se pierde la atención de los bebés, se puede interrumpir la clase para cantar otra vez, de acuerdo a la edad y después continuar con la clase.

Para llamar más la atención de los niños, podemos hacer cambios de voz, dependiendo de la historia; por ejemplo, si es diálogo entre dos personas, hacer dos tipos de voz. Si la historia lleva gritos, pues gritar pero no muy fuerte. Si lleva algo de emoción, hacer la voz muy baja. Recordemos siempre que nosotros debemos ponernos su nivel tanto para darles la clase como en el sentido de parecer ridículos a los adultos, pero divertidos para los bebés.

Cuando los bebés son muy pequeños, no han aprendido a enfocar bien su vista, pero nosotros podemos acercar las ilustraciones o el material con que estamos trabajando y después alejárselas poco a poco pero donde las logren ver claramente. Es muy importante recordar que los niños aprenden por medio de la repetición.

Sé creativo, interesante y divertido. Ora pidiendo la unción de Dios para enseñar cada lección. Toma tu tiempo buscando a Dios en oración para que te dé ideas frescas y originales. Desarrolla un estilo propio de enseñanza y cultívalo.